lunes, 27 de noviembre de 2017

SEIS PASOS PARA FORTALECER LA RESILIENCIA EN LOS CENTROS EDUCATIVOS. ESTRATEGIAS.



SEIS PASOS PARA FORTALECER LA RESILIENCIA EN LOS CENTROS EDUCATIVOS. ESTRATEGIAS.


Mitigar el riesgo

1. Vinculos Enriquecidos. Esto implica fortalecer las conexiones entre los individuos y cualquier persona o actividad prosocial, y se basa en pruebas indicativas de que los niños-as con fuertes vínculos positivos incurren mucho menos en conductas de riesgo que los que carecen de ellos. De manera análoga, la bibliografía sobre el cambio escolar también hace hincapié en la necesidad de vincular a los discentes con el  rendimiento escolar y académico conectando a cada uno con su estilo de aprendizaje elegido.

2. Los límites deben fijarse de forma firme y clara. Consiste en elaborar e implementar políticas y procedimientos escolares coherentes y responde a la importancia de explicitar las expectativas de conducta existentes. Estas expectativas deben incluir la de encarar las conductas de riesgo para l@s alumn@s y tendrán que ser expresada por escrito y transmitidas con claridad, indicando los objetivos que se espera cumplir.

3. Aprendizaje continuo, Enseñar habilidades para la vida: cooperación, resolución de conflictos, estrategias de resiliencia y asertividad, destrezas comunicacionales, habilidad para resolver problemas y adoptar decisiones , y un manejo sano del estrés.

Enseñarlas y reforzarlas de forma adecuada ayudan al alumnado a sortear los peligros de la adolescencia como son el alcohol, tabaco y otras drogas. También son importantes para crear un medio que procure el aprendizaje “significativo” de los alumn@s y ayude a los adultos a participar de interacciones eficaces dentro de la escuela.

Construir resiliencia

4. Brindar afecto y apoyoEsto implica proporcionar respaldo y alientos incondicionales.

Es el más crucial de todos los elementos que promueven la resiliencia y de hecho, parece casi imposible “superar” la adversidad sin la presencia de afecto.

Este afecto no tiene que provenir necesariamente de los miembros de la familia biológica. A menudo lo brindan, docentes, vecin@s, profesionales, así como otras entidades. Los pares y hasta las mascotas pueden funcionar como constructores de resiliencia para adultos y niñ@s.

Quienes intentan reformar la educación reconocen que un ambiente afectivo es esencial como base de sostén para el éxito académico.

5. Transmitir y establecer expectativas  realista y elevadas. que obren como motivadores eficaces (especialmente con aquell@s con aquell@s escolares que cargan con uno o más “rótulos” o “etiquetas” ) cuyo objetivo sea que las habilidades y potencial de alumnos y docentes se reconozca y estime.

6. Trasladar oportunidades de participación significativas: Significa otorgar a la comunidad educativa –alumos, personal escolar y familias- una alta cuota de responsabilidad por lo que ocurre en la escuela, dándoles oportunidades para resolver problemas, tomar decisiones, planificar metas y ayudar a otros. Que la enseñanza se vuelva más “práctica”, el currículo sea más “pertinente” y atento al mundo real, y las decisiones se tomen más a menudo en el lugar de trabajo con activa participación de todos los miembros de la comunidad escolar permitiéndoles participar.

La fuente original es de Henderson,Nan; Milstein, Mike M., La resiliencia en la escuela. Paidos, Barcelona, 2003.

Definición del término: La resiliencia es el proceso de adaptarse bien a la adversidad, a un trauma, una tragedia, una amenaza, o hasta fuentes de tensión significativa —como problemas familiares o de relaciones, problemas serios de salud o factores estresantes del trabajo o financieros. Significa “rebotar” como una bola o un resorte después de una experiencia difícil. La investigación ha demostrado que la resiliencia es ordinaria no extraordinaria. La gente comúnmente demuestra resiliencia. Un ejemplo es la respuesta de los norteamericanos y las norteamericanas a los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 y sus esfuerzos individuales para reconstruir sus vidas. Ser resiliente no quiere decir que la persona no experimenta dificultades o angustias. El dolor emocional y la tristeza son comunes en las personas que han sufrido grandes adversidades o traumas en sus vidas. De hecho, el camino hacia la resiliencia probablemente esté lleno de obstáculos que afectan nuestro estado emocional.

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